miércoles, 27 de agosto de 2014

#Bogota24horasdespierta: ¿Dormir es opcional, o obligatorio?.







Los que son padres y los que aun son hijos han escuchado la cantaleta eterna terminada en "Vallase a dormir"..., o  han sufrido con el insomnio y la lloradera del bebe..., la pasada de cama. En fin lo complejo que  es hacer dormir a un niño.

Una vez se consigue las actividades que se van agregando a la vida cotidiana y familiar se van sumado, acumulando hasta superar las 12 horas diarias que tenemos para realizarlas. Que haga la cartelera, y que escriba las planas,  o si no no se va a dormir!!, y así pasan los años llega el trabajo, la universidad, las responsabilidades, los proyectos. Y como no la RUMBA, la DIVERSIÓN. 

El tiempo no alcanza y el sueño deja de ser una prioridad para ser un inconveniente a solucionar el fin de semana si es que tenemos suerte. Y así hemos aprendido que el sueño no es una obligación sino una opción. ¿Pero hasta que punto eso es cierto? acaso es posible dejar de dormir sin ninguna consecuencia. Pues NO, y hoy me gustaría darte 3 argumentos.
  1. las ocho (8) horas que como humanos necesitamos para: alimentar  nuestro sistema nervioso, refrigerar nuestro cerebro y reparar los daños que se hayan producido por los estímulos de nuestra vida corriente. 
  2. Cuando duermes bien tu cerebro afianza los significados y construye una particular visión de tu realidad cotidiana y familiar.
  3. Si lo haces bien sueñas lucidamente. la experiencia que la psicoterapia nos ha enseñado, es que cuando esto ocurre significa que estás dando los pasos adecuados para tener un tono emocional y una salud mental adecuada. 
¿Queremos que nuestra Bogotá despierta 24 horas?, acaso ya no es suficiente las 12 horas que le invertimos a la Vida cotidiana y familiar.  Donde queda nuestra salud publica, nuestros espacios HUMANAMENTE responsables....






    lunes, 25 de agosto de 2014

    [SALUD MENTAL]: ¿Amas?


    La noción actual de Amor se encuentra completamente desprestigiada para muchos, es una construcción ideal para muchos otros y está completamente mal configurada para unos cuantos más, es decir, se piensa de manera colectiva en Amor cuando se lleva a cabo un encuentro “amoroso”, de tipo sexual o cuando simplemente dos personas caminan de la mano, indistintamente de su orientación, identidad o inclinación sexual.

    El desprestigio que ha sufrido el Amor (sin temor a equivocaciones la capacidad más encumbrada de cualquier mortal) se deriva principalmente de su antónimo, el desamor. Se suele pensar que cuando una persona tras equivocaciones y malas decisiones hace daño físico y/o emocional a otra es en nombre del amor, o mejor aún, que se vale del amor para lograr tal efecto.
    Es precisamente el análisis de situaciones particulares de separaciones que permiten dilucidar que no es Amor, puede ser masoquismo (forma pasiva y simbiótica de unirse a otro adoptando un estilo sumiso), o sadismo (forma activa y simbiótica de unirse a otro adoptando un estilo dominante) en las dos formas se generan fuertes dependencias (las más comunes son físicas y sexuales), pero jamás: Amor.

    Independiente del tipo de Amor (fraternal, materno, erótico, a sí mismo, a Dios) se deben considerar elementos básicos y comunes a todas sus formas: [#Cuidado]: un cierto tipo de preocupación activa y constante por el crecimiento, desarrollo y bienestar de lo que amamos, [#Responsabilidad]: acto voluntario de responder a las necesidades de otro ser humano, [#Respeto]: ver y aceptar a una persona tal cual es, con su individualidad única, y [#Conocimiento]: es imposible Amar a quien no se conoce, y en este caso este conocimiento debe ir de la periferia hacia lo más profundo de su ser.

    lunes, 18 de agosto de 2014

    [#IDENTIDAD]: ME DA GUSTO CONOCERTE, SOY… ¿…?


    En potencia el ser humano tiene la oportunidad y capacidad de interactuar con un sinfín de personas, configurando relaciones que pudieran ser: cercanas, distantes, pasajeras, someras, superfluas, profundas, espontáneas, trasparentes, honestas o interesadas en cosas que en cantidad y orientación no han podido ser calculadas si consideramos la complejidad y subjetividad inherentes al ser humano, lo que interesa es el contenido de ese encuentro, comunicación (verbal-no verbal), intercambio de apreciaciones y significados enmarcados en códigos sociales y una indiscutible intención de agradar.

    Luego de zafarte de tu traje de “profesional” (¿cuántas existen?: miles) o del oficio u ocupación que actualmente te brindan prestigio y te dotan de características que socialmente son apetecidas (la lista se extendería demasiado, dejémoslo en artículos costosos, o bien, en cualquier cosa que se consigue con una determinada cantidad de dinero, usualmente alta en comparación a lo que el promedio de personas paga por un bien, y claro, la tan preciada belleza típica) simplemente quedaría un ser humano común y corriente, que sin ser peyorativo, creo, poseería características inferiores a muchos, estándar o promedio a otro tanto y en duda superiores comparado con otros.

    Lo planteado anteriormente nos aleja de concepciones y esquemas típicos a nivel cultural, nos somete a cuestiones existenciales que usualmente sucumben al ruido de la moda, de lo popular, de lo normal y estruendoso de la vida moderna, un amasijo de juicios que alienan la existencia del ciudadano común, de a pie. La cuestión reside en lo insoportable del promedio, de aceptar que todo siga igual, de la conformidad a lo impuesto, de la capacidad de escoger de entre lo que nos dejan escoger, una libertad limitada por las fronteras y perturbada por las dudas que nuestros coetáneos siembran al cuestionar lo auténtico, lo razonablemente apartado de lo que opina el sentido común, el montón.

    La pregunta queda en el aire, susceptible de respuestas elaboradas, de discursos justificantes y seguramente aceptados por el mismo montón. La sugerencia es pensarse, honesta y escuetamente, aceptarse y de manera concomitante aceptar la opción de cambio, de mejora… en este caso las respuestas no son buenas o malas, simplemente satisfacen o no el sentido de existir, y claro, justifican el devenir de la vida.

    ¿ERES LO QUE TIENES?, ¿ERES UNA PROFESIÓN?, ¿ERES UNA MARCA?, ¿ERES UNA MODA O TENDENCIA?, ¿ERES UNA OCUPACIÓN U OFICIO?... ¿QUÉ O QUIÉN ERES?

    [IDENTIDAD]: ¿Y cuando tu belleza efímera sucumba al paso del tiempo?

    De manera indistinta el tiempo nos impacta a una velocidad y con un ímpetu que no distinguimos, vamos de los segundos a los minutos, a las horas que hacen un día, semanas que van a meses y estos a los años… uno tras otro, trasformando nuestra existencia sin que nos percatemos, sin ser cómplices de lo que sucede, señales físicas evidentes para quienes por años dejan de vernos y que con dificultad reconocemos en nosotros mismos.

    La belleza trasciende más allá de las características físicas de las cosas, y en mayor medida de las personas, el arte de la restauración se trasladó con gran asentimiento a la condición humana, y en la actualidad hace estragos en quienes la incorporan a sus herramientas para combatir la longevidad implacable que viaja de la mano con el tiempo. Se convierte en un paliativo para quienes no aceptan los cambios físicos que sufren de manera natural.


    El simple hecho de existir dota al ser humano de belleza, lejos de los estándares, acumulada en la experiencia vital y en las relaciones cercanas, honestas y en las cuales aprovecha su oportunidad para brindar lo que posee, su potencial máximo e ilimitado: EL AMOR.

    ¿Qué sucederá cuando el tiempo inclemente sacuda tu existencia, cuál será el inventario de cosas valiosas en tu vida, cómo estará el balance?, es posible haber acumulado adeptos a tus características físicas que ya no querrán verte, que buscarán lo vigente, lo juvenil, lo novedoso. Si el andamiaje de tu presente está basado en tu aspecto, es tiempo de configurarlo con base en lo que resiste el paso del tiempo, en lo que no es susceptible de envejecer, en la belleza interior, en las relaciones cercanas, familiares.



    sábado, 9 de agosto de 2014

    [Psicoterapia]: Ajuste al mundo civil




    "La Psicoterapia es efectiva si el ajuste entre esa construcción iniciada en el ambiente familiar (no funcional en el estado actual), encuentra coherencia las construcciones sociales de un mundo civil[1], al que se enfrenta el doliente de algún trastorno o síntoma de enfermedad mental."

    El síntoma es la evidencia de que tal Ajuste está ocurriendo, aunque persiste ya que  la adaptación no ha ocurrido y  el el individuo no ha experimentado el bienestar. Si el ajuste no se realiza y el síntoma se mantiene;  los significados  interiorizados, los procesos mentales (memoria, atención, y conciencia) y ejercicio de la vida cotidiana, e familiar se degradan a comparación de lo que  es  “normal”, “media”, o “esperado”, en la vida civil del acuerdo social (contrato social).  

    La construcción aprendida, vs la construcción aprender. En qué momento lo aprendido en lo familiar, se ajusta a los cambios, y reglas planteados por la sociedad. El marco en el siglo veinte y la primera década el siglo veintiuno, gira en  torno al  Existencialismo, el determinismo, y el constructivismo social, dentro de un marco de acuerdos civiles  al que llamamos Democracia. 

    No sé cuál será el marco de un mundo futuro, pero ahora es este. Cuando hablo con mis clientes solo tan solo alcanzo a vislumbrar uno posible y futuro en los bloques de ficción que no encajan en el actual.


    A. Mourin



    [1] utilizo el término civil para referirme al ejercicio de la vida corriente, regulada por un estado, o país en particular. El contrato social de convivencia que todo ser humano suscribe con su comunidad.

    [Psicoterapia]: Es Ajuste, no sanación.

    Mi visión sobre el objetivo de la psicoterapia no busca la “sanación” como objetivo medico;  si no el “ajuste” como fin.

    El Órgano cognitivo que conforma el sistema nervioso es un aparato destinado al cambio permanente, y a la actualización continua. Es algo que no se puede reparar ya que no tiene una morfología preestablecida como el resto de nuestro cuerpo. 

    Así quisiera el pianista tener siete dedos su ajuste evolutivo está limitado por generaciones de herencia. Pero su cerebro no; él puede imaginar una composición musical “como si” tuviera ese dedo extra. El órgano cognitivo tiene esa cualidad el cambio, y como la evidencia nos dice en nuestro mundo: “El cambio no solo es posible, es inevitable” (Shazer, 1991) y el ajuste es nuestra única opción.    El Ajuste del aprendizaje nuevo sobre una construcción ya existente. Recuerdos y experiencias,  codificadas a modo de un relato inconcluso, que busca la coherencia para poder ser trasmitido.

    Este relato que explica nuestra identidad sufre continuas correcciones por los otros, por lo otro que rodea nuestra vida familiar, y nuestro entorno cotidiano. Gastamos energía en Adaptarnos y de defender la integridad de esa  estructura física (nuestro sistema corporal) y digital (la narración que define nuestra identidad).  Tal tensión como todas puede romperse, y el ajuste no producirse; esa ruptura a la que cotidianamente llamamos  estrés, ansiedad, miedo,  y trastorno mental. Por el contrario la coherencia del relato, y la capacidad de este de asumir el cambio dentro de su narración nos dirige ser capaces de tener una explicación para lo que ocurre en el presente,  y encontrar posibles soluciones a las cuestiones que novedosas que nos propone.

    Ese Ajuste al presente, a lo cotidiano, y a lo familiar del cliente es lo que hace “terapéutica” la conversación con el profesional.  Por eso este el objetivo, y el ¿Cómo se produce?, ¿Qué lo facilita?, su teoría.

    A. Mourin.